Concurso de Relato corto

RELATO RAÍZ:

Francisco de Paula Pérez Parte, autor de El Guerrero Elfo

Las sombras habían tomado posesión de la habitación hasta convertir en intrusos a los haces de luz que entraban por las rendijas de la ajada contraventana que colgaba, con desportillado abandono, de sus goznes. Esqueléticos dedos de luz atravesaban el turbio visillo para difuminarse en la tensa atmósfera de la estancia mientras ponía de relieve las motas de polvo que flotaban en el ambiente. Tensa, reflexionó el monje, por todo lo que daba vueltas en su cabeza.

Mientras infiltraba la punta de la lengua entre sus resecos y finos labios, volvía a recaer en su más antiguo vicio: lamentarse de su suerte y recordar lo poco que le gustaba aquel trabajo.

-Bueno, en realidad no es que me disguste, pero tampoco me gusta- murmuró, rompiendo por un momento la quietud que había pendido sobre aquel pequeño refectorio rancio y maloliente. Los desagües del edificio debían estar tan a punto de desintegrarse como su maltrecha cordura.

Sin embargo, de nuevo la realidad acudía presta a rescatarlo de sus propias garras. Ruidos tras la puerta. Un roce de bota alta y cara, acompañado del vaivén amortiguado y sensual de una falda que él hubiera podido distinguir en cualquier parte, en cualquier tiempo, desde el momento en que la viera por primera vez, hacía ya más de cinco años.

Ella llegaba. Y, con ella, su momento. El momento que había estado esperando, sin saberlo, desde que escapara de su casa, allá en Rowëan, más de cuarenta años atrás. El momento que había temido y ansiado hasta el punto en que solo pensar en él le hacía respirar agitado, temblar las rodillas y nublar la visión: El momento de la Revelación.

El crujido de la pesada llave de acero al luchar contra el mecanismo de la cerradura hizo dar otro salto a su desbocado corazón, impulsándolo a dar un paso hacia la puerta. En el último instante, cuando la hoja de basta madera de talik empezaba su imparable arco de apertura, un sentimiento de vergüenza y desnudez supremos constriñó su alma.

Por fortuna para él, había llegado a un punto de no retorno, pues los ambarinos ojos de la Dama Aahlyana recorrían raudos ya la corta distancia de suelo que lo separaba. Si la sorpresa no la hacía gritar, tendría una oportunidad de explicarse.

-Ambos- se corrigió, con un murmullo entre dientes – la tendremos.

GANADOR: DANIEL CORVACHO CORDERO

“-Así que… monje- dijo Aahlyana antes de ni siquiera haber saludado.

-Monje, sí, podría decirse que fue en parte gracias a ti…

-¿Ah… sí?- respondió con el rostro lleno de inocencia.

-Sí, te odié mucho tiempo y después a mí mismo por haber confiado en ti.

-¿Qué esperabas?¿Realmente creías que la hermana de tu enemigo caería a tus pies?

No supo que responder, en su mente aún latía el recuerdo del afortunado día en que abandonó el camino que le llevaba a la guerra. Aquel día por la mañana Aahlyana le había regalado una espada, una obra de arte. Al día siguiente, abandonada ya su idea de ir a la guerra, mientras practicaba con la espada, esta se rompió en sus manos. Aahlyana había hecho un trabajo exquisito.

Tantos años engañándose con que había sido una casualidad, y ahora que la duda le abandonaba, su respiración destilaba tranquilidad. Sonrió, a pesar de amarla todavía. Si había vuelto sería por alguna razón.

-Bueno-continuó Aahlyana- ¿He de suponer que eras tan cobarde que no te atreviste a entrar en batalla?

-¿Cobarde? No, hombre, no. Acompáñame. Es mejor hablarlo con una copa de vino.

Comenzó a caminar. Una vela iluminó parte de su cara, fríos ojos de hielo, y una sonrisa capaz de intimidar al mismísimo Dante. Tras él, Aahlyana andaba con la nariz rasgando el cielo.

El monje, con más serenidad de la que había acumulado en los últimos cuarenta años, comenzó a hablar:

-Cariño, … no te importa que te diga así, ¿verdad?- continuó ignorando las arrugas en la frente de su interlocutora- Por entonces era muy joven y… bueno, un brindis ¡Por nosotros! ¡Por el reencuentro!

Continuó con su monólogo, y cuando se disponía a rellenar las copas, comentó de pasada:

-Por cierto, “cariño”. Acabo de envenenarte.”

Bases del concurso de relatos

La asociación El Dirigible presenta de nuevo el concurso de relatos en sus VIII jornadas, el cual este año se llevará a cabo en el propio evento, atendiendo a una mayor participación activa.

Requisitos de inscripción

-Tener un mínimo de 13 años para participar.

-El participante debe inscribirse previamente en la caseta de información el mismo día en el que se lleva a cabo la actividad, el día 1 de abril a las 18:30. En la inscripción se dejará un nombre con el cual se llamará al participante al comenzar el concurso.

El límite de participantes que se podrán apuntar inicialmente será de diez.


Desarrollo del concurso

-El concurso se llevará a cabo en una sala habilitada para ello. Los participantes serán llamados por megafonía y se les guiará hasta dicha sala.

-El material necesario lo dispone la asociación.

El encargado del concurso leerá un relato creado por uno de los autores invitados a las jornadas. Los participantes deberán escribir un texto teniendo en cuenta dicho relato. Puede ser una trama paralela, una continuación, un prólogo…

-Los participantes contarán con hojas para escribir “en sucio”, pero deberán entregar el relato final en dos hojas por una sola cara.

-El concurso finaliza a las dos horas de haber comenzado.

Entrega del premio:

-Los relatos serán evaluados por el jurado. El fallo del jurado se hará público durante la entega de premios de las jornadas.

-Se dará un único premio si hay tres o cuatro participantes. Se entregará primer y segundo premio si hay entre cinco y siete participantes. Se entregará primer, segundo y tercer premio si hay ocho o más participantes.

-El premio no puede ser canjeado por dinero en metálico.

Motivos de descalificación:

-Incumplir cualquier de los requisitos previos.

-Cualquier participante que muestre una actitud ofensiva hacia los demás, ya sean participantes , público o jurado.

-No presentarse puntualmente al momento de comenzar el concurso.

-Que el relato redactado no tenga nada que ver con el texto presentado por el encargado del concurso.

Notas finales

-La asociación se reserva el derecho de cambiar estas bases durante el transcurso de las jornadas si así lo cree conveniente.

-El concurso se declarará desierto si no se satisface un mínimo de 3 participantes.

-Los desarrolladores del concurso se reservan el derecho de declararlo desierto si por algún motivo justificado se ven incapaces de continuar con este.

-Si  alguno de los ganadores no puede presentarse en la entrega de premios, tendrá la posibilidad de recogerlo en el propio centro cívico de Las Sirenas, en los días en los que la asociación esté presente, durante el período de un mes contando desde el cierre de las jornadas.

-El ganador del primer premio cederá los derechos de la obra a la asociación durante el período de un año con la finalidad de su publicación y difusión.

-Ningún miembro de la comisión organizativa de las jornadas o vinculado con el desarrollo del concurso podrá participar.

– La participación en este concurso conlleva la aceptación de estas bases


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Publicada on marzo 2, 2009 at 4:14 pm  Dejar un comentario  

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